Hay palabras que son casi patrimonio. En Canarias, fundamento es una de ellas. Se dice con cariño, con advertencia, con complicidad. Es una orden y una súplica a la vez. Quien haya crecido aquí la habrá escuchado más de una vez de boca de su madre, su padre o su abuela: “¡Fundameeento!, ¡Mira a ver, oíste!”. Es la forma más nuestra de ped...